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Aina Camacho — Marketing digital

Los resultados de PISA 2025 han encendido todas las alarmas en España. El informe, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), revela que nuestro país ha alcanzado los peores resultados de su historia en matemáticas, comprensión lectora y ciencias, situándose por debajo de la media tanto de la OCDE como de la Unión Europea. En un contexto donde el sistema educativo muestra signos claros de agotamiento, las academias de formación tienen un papel cada vez más relevante. 

Es un buen momento para recordar el valor de las academias y tomar conciencia de hasta qué punto pueden ser determinantes en el acompañamiento, la motivación y el aprendizaje de los alumnos, especialmente cuando necesitan un apoyo más personalizado.

Radiografía de PISA 2025 en España

Los datos son contundentes. España ha sufrido una caída de 45 puntos en competencia lectora desde 2015 (la mayor bajada registrada), 30 puntos en matemáticas y 16 en ciencias. En lectura, solo el 2% de los estudiantes españoles alcanza el nivel superior de comprensión, frente al 6% de media en la OCDE. En matemáticas, el retroceso de 22 puntos equivale a más de un año de aprendizaje perdido. 

Variación de Rendimiento medio por cuartos de ISEC en ciencias, lectura y matemáticas (PISA 2025- PISA 2022). España y Promedio OCDE-35. (Fuente: PISA 2025. Resumen Ejecutivo del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes). 

Sin embargo, el informe también ofrece matices que merecen atención:

  • Los estudiantes españoles muestran niveles de perseverancia en el aprendizaje (0,26) significativamente superiores a la media de la OCDE (0) y de la UE (-0,04).
  • También destacan en curiosidad por la ciencia y, sobre todo, en sentido de pertenencia al centro educativo: el 90% de los estudiantes españoles afirma sentirse integrado en su escuela, una de las cifras más altas del mundo.

Estos datos dibujan un perfil paradójico: estudiantes que quieren aprender, que se sienten parte de su comunidad educativa, pero que no están adquiriendo las competencias fundamentales al ritmo esperado. Es precisamente aquí donde las academias pueden marcar la diferencia.

5 fortalezas de las academias frente a los resultados PISA

1. Espacio de atención personalizada y cercana

El aula media en España, como en casi todo el Norte Global, no está pensada para atender a cada estudiante de manera individualizada. Con ratios que pasan de los 25 alumnos por profesor, es prácticamente imposible que un docente pueda detectar y resolver las necesidades de cada uno.

Ahí es donde entran las academias de refuerzo escolar y de idiomas: grupos más pequeños o atención individual, donde el profesor sí puede ver qué parte del temario no ha quedado clara, dónde está ese hueco, ese concepto que no acaba de encajar.

Y la investigación educativa lo deja bastante claro. Los programas de tutoría de alto impacto: con ratios de uno a tres estudiantes por profesor mejoran de forma notable el rendimiento, sobre todo en quienes ya venían con dificultades. Un metaanálisis de 96 evaluaciones aleatorias confirmó que las clases en grupos pequeños generan efectos positivos consistentes.

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2. Entrenar la comprensión lectora y el razonamiento profundo

La caída en comprensión lectora es, quizás, el dato más preocupante de PISA 2025. No se trata solo de que los estudiantes lean menos o peor, sino de que han perdido la capacidad de entender la información, conectar ideas entre múltiples fuentes y pensar críticamente sobre lo que leen. El fenómeno de la "lectura apresurada" (leer rápido pero sin terminar de comprender las ideas) casi se ha duplicado entre 2018 y 2025 .

La fortaleza de una academia de refuerzo o de idiomas reside en poder dedicar tiempo a trabajar habilidades específicas como la comprensión lectora profunda: identificar argumentos, distinguir hechos de opiniones, evaluar la credibilidad de las fuentes, conectar conceptos a través de diferentes textos. 

3. Un radar fiel del estado de los alumnos

Las academias también funcionan, muchas veces sin pretenderlo, como un radar del estado real de los alumnos. El contacto en el día a día y a menudo más cercano que en el aula ordinaria permite a los profesores captar cosas que las notas no reflejan: esa pérdida de motivación que empieza a asomar, una dificultad que se repite y nadie ha detectado, la frustración que aparece siempre ante la misma asignatura. O, en el otro extremo, esa chispa de confianza que empieza a encenderse cuando algo por fin encaja.

Esa cercanía convierte a las academias en un lugar privilegiado para ver cómo viven los estudiantes su aprendizaje, casi en tiempo real. Y escuchar esas señales: compartirlas cuando hace falta, ajustar el acompañamiento a partir de ellas, es una de sus grandes aportaciones. Porque no se trata solo de ayudar a mejorar resultados. Se trata también de entender qué necesita cada estudiante para avanzar, y de estar ahí cuando lo necesita.

4. Gestionar el error sin la presión de la avaluación oficial

Las academias tienen algo que las hace algo distintas: espacios donde el aprendizaje se mira de cerca, casi uno a uno. Y ahí, el error deja de ser un problema y se convierte en una pista. Una respuesta incorrecta, una dificultad que se repite, un concepto que no acaba de encajar… no son fracasos. Son información. Información que el profesor puede leer para entender dónde está el obstáculo y ajustar el acompañamiento a lo que cada alumno necesita.

Esa forma de trabajar tiene un efecto que va más allá de la materia. Ayuda a construir lo que los psicólogos llaman "mentalidad de crecimiento": la idea de que las capacidades no son fijas, de que equivocarse no define a nadie y de que el esfuerzo, la práctica y las estrategias adecuadas sí marcan la diferencia.

Como hemos visto al inicio, según PISA 2025, los estudiantes españoles ya muestran niveles de perseverancia superiores a la media. Esa perseverancia no hay que crearla desde cero. Está ahí. Lo que necesita es un lugar donde pueda mantenerse, tomar forma y convertirse en avances concretos. Y las academias son, muchas veces, ese lugar.

5. Acompañamiento emocional y recuperación de la autoestima

Las academias son clave en la autoestima de los alumnos. Son un espacio cercano de acompañamiento y confianza. El contacto continuado con los profesores permite detectar dificultades, reconocer avances y reforzar la autoestima. No se trata solo de enseñar contenidos, sino de estar cerca, escuchar y ayudar a cada alumno a recuperar la confianza en sus capacidades.

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El valor emocional del profesor frente a la Inteligencia Artificial

Los datos de PISA 2025 son un espejo incómodo, pero también una oportunidad. España tiene estudiantes con perseverancia, curiosidad y sentido de pertenencia. Lo que falta no es motivación, sino estructuras de apoyo que conviertan esa motivación en competencias sólidas. Las academias, cuando se diseñan con rigor y se implementan con calidad, pueden ser precisamente esa estructura.

La inteligencia artificial ya está en casi todas partes y por supuesto también (y con mucha fuerza) en el aprendizaje. Según PISA 2025, casi la mitad de los estudiantes de la OCDE la usa cada semana para estudiar. En España, muchos recurren a ella para buscar información, resumir textos o empezar un trabajo.

  • El 46% de los estudiantes de la OCDE usa chatbots de IA semanalmente o más para ayudarles en el aprendizaje .
  • En España, el 42% los utiliza para investigación preliminar, el 40% para resumir textos y el 33% para redactar borradores. 

Pero hay algo que la IA no puede hacer: mirarte a los ojos y darse cuenta de que no has entendido algo. 

Un estudio reciente lo comprobó de forma curiosa. Pusieron al mismo profesor humano ante dos grupos de estudiantes: a uno le dijeron que era una persona, al otro que era una IA. Los estudiantes que creían estar con un humano se sintieron más comprendidos, con más libertad para preguntar y más ganas de seguir aprendiendo. No era la herramienta lo que cambiaba. Era la sensación de estar acompañados.

Eso no significa que la IA no sirva. Sirve, y mucho, para dudas rápidas, para tener algo disponible a cualquier hora, para no sentirse juzgado al preguntar. Pero cuando el aprendizaje se complica: cuando hay que entender algo profundo, atravesar la confusión, recuperar la confianza, la presencia humana sigue siendo insustituible.

Los datos de PISA 2025 son incómodos, sí. Pero también son una oportunidad. España tiene estudiantes con ganas, con curiosidad, con perseverancia. Lo que falta no es motivación. Lo que falta son estructuras que sostengan esa motivación y la conviertan en algo sólido. Y las academias, son exactamente eso.

Una última reflexión

Hablar del papel de las academias también implica reconocer una realidad: no todas las familias pueden acceder del mismo modo al refuerzo educativo.

La buena noticia es que ya existen iniciativas que buscan ampliar ese acceso. Programas como PROA+, el plan Refuerza en Madrid o CaixaProinfancia trabajan precisamente en esta dirección, ofreciendo apoyo y acompañamiento a estudiantes que lo necesitan.

Son ejemplos de que el refuerzo educativo no tiene por qué depender únicamente de la capacidad económica de cada familia y de que existen fórmulas para hacerlo llegar a más alumnos.

En ese contexto, las academias pueden ser una pieza más dentro de una red de apoyo educativo más amplia: espacios cercanos, especializados y capaces de acompañar a los estudiantes cuando necesitan una atención más personalizada.

Los resultados de PISA 2025 ponen sobre la mesa muchas preguntas. Una de ellas es cómo conseguir que más estudiantes reciban el apoyo que necesitan para avanzar.

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