Los resultados del informe PISA 2026 han generado una preocupación generalizada pero pueden ser también un toque de atención para reaccionar y proponer medidas innovadoras.
En nuestro artículo anterior hablamos de qué nos dicen los resultados de PISA 2025 y del papel que pueden tener las academias ante algunas de las dificultades que refleja el informe.
Esta vez queríamos atender otra cosa: ¿qué están haciendo otros centros cuando detectan necesidades parecidas? Hemos buscado ejemplos dentro y fuera de España para ver cómo las convierten en nuevos servicios, formatos o vías de negocio, y cómo las explican a las familias.
No son fórmulas que haya que copiar. Son casos reales que ayudan a ver qué puede ocurrir cuando una necesidad educativa se convierte en una propuesta más definida.
1. De “clases de refuerzo” a servicios mucho más concretos
Mathnasium es una red internacional de centros especializada únicamente en matemáticas. Antes de empezar, evalúa las fortalezas y lagunas de cada alumno y, a partir de ahí, construye un plan personalizado. En su comunicación no habla solo de “clases de mates”: aparecen conceptos como confianza, razonamiento o dificultades de base.
En España, Smartick hace algo parecido con la lectura. Diferencia entre fluidez, precisión y comprensión lectora. Es decir, no trata “leer” como una única habilidad, sino que descompone la necesidad en problemas más concretos que una familia puede reconocer.
Desde el punto de vista de negocio, esa concreción tiene sentido: “refuerzo escolar” puede significar muchas cosas; un programa de comprensión lectora o razonamiento matemático explica mejor qué se trabaja, para quién y con qué objetivo.
No implica que una academia tenga que hiper-especializarse. Pero sí muestra una forma de ampliar la oferta sin limitarse a añadir más horas de clase.
2. La preevaluación como puerta de entrada
Otro patrón que se repite es la evaluación inicial.
Mathnasium la utiliza para construir el plan de aprendizaje. Sylvan Learning, una red de centros de apoyo educativo de Estados Unidos, estructura también parte de su propuesta alrededor de su Sylvan Insight Assessment, con pruebas de lectura, escritura y matemáticas.
La idea es sencilla: una familia puede llegar pensando que el problema está en una asignatura y descubrir que la dificultad está en una base anterior, en la comprensión de los enunciados o en otra habilidad.
La evaluación no tiene por qué ser una herramienta comercial. Pero sí puede hacer que la propuesta sea más fácil de explicar: no se ofrece solo una asignatura, un horario y un precio, sino un trabajo vinculado a una necesidad concreta.
Y si esa evaluación termina en un plan personalizado, mantener centralizada la información del alumno, sus clases, pagos y comunicaciones pasa a ser parte de la experiencia. En Acadesoft, por ejemplo, la ficha del alumno reúne toda esa información en un único lugar.
3. Nuevos formatos: no todo tiene que ser individualizado
La forma de organizar el apoyo también puede formar parte del modelo.
La Education Endowment Foundation define las sesiones en pequeño grupo como el trabajo con entre dos y cinco alumnos y estima un impacto medio equivalente a cuatro meses adicionales de progreso.
Hay centros que combinan pequeño grupo y personalización. Mathnasium trabaja con varios alumnos a la vez, aunque cada uno sigue su propio plan. Explore Learning, en Reino Unido, combina tutoría, trabajo individualizado y tecnología adaptativa.
Para el negocio, el formato abre posibilidades: permite atender a varios alumnos en una misma franja y construir precios distintos al 1 a 1.
Lo interesante es que algunos centros combinan formatos según la necesidad: individual, grupo pequeño, intensivo o trabajo adaptativo.
4. Empezar antes: atención a los alumnos de primaria
PISA evalúa a alumnado de 15 años, pero las necesidades no empiezan necesariamente ahí.
Según el Centro de Políticas Económicas de Esade, el 47% de los hogares con escolares recurrió a clases particulares y el gasto agregado alcanzó los 2.782 millones de euros en el curso 2023/24. Primaria fue la etapa donde más aumentó el gasto real por alumno respecto a 2019/20: un 56%. Ese dato necesita contexto: incluye también idiomas y otras actividades, así que no significa que los alumnos de Primaria necesiten un 56% más de refuerzo.
Pero sí encontramos empresas que empiezan antes. Smartick trabaja desde edades tempranas y Explore Learning ofrece matemáticas e inglés para alumnado de 4 a 16 años.
Eso amplía el público al que un centro puede dirigirse y permite pensar la relación con una familia más allá del momento del suspenso o del examen. Por lo tanto, vemos que algunos modelos han construido recorridos que acompañan al alumno durante más años.
5. Otra vía de negocio: cuando el cliente es un colegio
No todas las oportunidades pasan por sumar matrículas individuales.
Third Space Learning, en Reino Unido, ofrece apoyo matemático directamente a colegios. El centro educativo contrata el servicio para sus alumnos, en lugar de que cada familia compre las clases por separado.
El modelo es distinto al de una academia tradicional, pero deja una idea interesante: una misma especialización puede tener más de un cliente.
Una academia puede trabajar con familias y, si su propuesta encaja, también encontrar oportunidades con colegios, AFAs, empresas, fundaciones o administraciones.
6. La oportunidad también está en cómo se explica
Kip McGrath es una red internacional de refuerzo nacida en Australia. Cuando habla de NAPLAN —la evaluación nacional australiana de lectura y matemáticas— no plantea un mal resultado como una sentencia.
Su mensaje es mucho más calmado: una prueba es una fotografía de un momento concreto, no define la inteligencia ni el potencial del alumno, y puede servir para identificar dónde necesita apoyo.
Mathnasium utiliza también un lenguaje muy ligado a la confianza y al bloqueo ante las matemáticas, no únicamente a las notas.
Es una diferencia importante. PISA puede convertirse fácilmente en un titular para la prensa. Pero también puede servir para explicar mejor una dificultad, ponerle nombre y mostrar qué tipo de apoyo existe.
Ahí la comunicación no es un añadido al servicio. Forma parte de cómo la familia entiende su valor.
¿Qué nos dejan estos ejemplos?
No hemos encontrado una fórmula única.
Hemos encontrado centros que concretan mucho más qué problema trabajan, otros que empiezan con una evaluación, modelos que combinan pequeño grupo y personalización, negocios que llegan antes a las familias, empresas que trabajan con colegios y marcas que explican dificultades educativas sin recurrir al miedo.
La pregunta interesante es otra: cuando aparece una necesidad clara, ¿de cuántas maneras puede convertirse en un servicio útil para el alumno, comprensible para la familia y sostenible para el centro?
Y si una oportunidad funciona, llega la parte menos vistosa
Una nueva línea trae algo más que nuevos ingresos: alumnos, grupos, profesores, horarios, tarifas, cobros, facturas, asistencias y comunicaciones.
Como explica Juanjo López, cofundador de Acadesoft:
“Con el crecimiento, lo que estaba más o menos controlado puede descontrolarse en todos los ámbitos: cobros, profesores, información… Hay un momento en que la gestión te desborda.”
Ahí entra Acadesoft: no para decidir qué servicio debe lanzar una academia, sino para que, cuando encuentre una línea que funciona, pueda gestionar alumnos, profesores, grupos, horarios, cobros y comunicaciones desde un mismo entorno.
Preguntas Frecuentes
Acadesoft es un software de gestión especializado en academias y centros de formación. Permite centralizar la gestión de alumnos, profesores, grupos, horarios, matrículas, cobros y comunicaciones en una única plataforma. Es una opción para academias de refuerzo escolar que quieren simplificar su administración y dedicar más tiempo a la enseñanza. Acadesoft permite organizar alumnos y grupos de distintos niveles educativos desde un mismo entorno. Además, facilita el seguimiento de cada estudiante mediante fichas individuales, la gestión de matrículas y la organización de horarios. Así, las academias pueden ampliar su oferta formativa sin multiplicar las tareas administrativas. Acadesoft ayuda a las academias de refuerzo escolar a gestionar su crecimiento mediante una plataforma que centraliza alumnos, profesores, grupos, horarios y facturación. Cuando un centro incorpora nuevos programas, niveles educativos o modalidades de enseñanza, puede organizar su actividad sin depender de múltiples herramientas.


